Quizá resulta presuntuoso señalar la actividad de la Cámara Argentina de Industrias de Tratamiento para la Protección Ambiental - C.A.I.T.P.A. - como tratador de residuos industriales y patogénicos en Argentina, cuando, con mayor propiedad, corresponde señalar su mayor ámbito de actuación en la Provincia de Buenos Aires.

Ello deviene ajustado a la realidad, habida cuenta que la Provincia de Buenos Aires, con su legislación y normativa reglamentaria, pionera en el país, constituye un punto de referencia ineludible para todos aquellos que consideran la protección del medio ambiente, como básico en toda estrategia de crecimiento, no solo en Argentina, sino en todo país que se precie de desarrollar políticas ambientales sostenibles que puedan ser válidas para las generaciones venideras.

Si bien desde el punto de vista cuantitativo, veinte años de sostenida acción empresaria específica en la materia, no tienen superlativa significación; no es menos cierto que, desde el punto de vista cualitativo, los logros obtenidos en tan breve lapso, deben merituarse adecuadamente, para no tener una visión simplista de una realidad, quizá única, en el devenir de las Instituciones Corporativas.

Resulta importante destacar que, el primero de los objetivos estratégicos que expresa con carácter liminar C.A.I.T.P.A., reza: “ Trabajar como empresarios, imbuidos de su misión como parte de la estructura económica, profesionalmente, optimizando los sistemas de tratamiento de residuos especiales, industriales y patogénicos, promoviendo inversiones y tecnología como respuesta a los desafíos que plantea el crecimiento”, y, a renglón seguido: “ Liderar el proceso de cambio cultural de la sociedad, respecto a las acciones de control, trazabilidad y tratamiento de los residuos industriales y patogénicos, participando en la definición de políticas públicas , comprometiendo esfuerzos en la protección del medio ambiente y el desarrollo sustentable”, destacando asimismo la función de los transportistas reconociendo “ Su aporte como integrante sustancial de la operatoria” precitada.

Resulta necesario, intentar profundizar en la significación de algunas palabras y conceptos, subjetiva por cierto, pero que dan una visión particular del tema.

Si se comparte el criterio que la economía de mercado es la única que genera desarrollo, habida cuenta que históricamente no hay ejemplos en contrario, va de suyo que no se puede prescindir de los empresarios, ya que son esenciales a la misma.

La Corporación C.A.I.T.P.A es un colectivo de defensa de intereses comunes a sus componentes, esto es así y debemos despojar de toda calificación peyorativa tal concepto, ya que su existencia y acción resultan totalmente legítimas y coherentes con la intención de los asociados.

Cuando se integra una empresa, hay en quienes la generan, una motivación de ganancia que se complementa, inexorablemente si es que se intenta su sostenibilidad, con avance tecnológico, paralelo a una eficiente transformación de estructuras productivas y expansión del mercado que las contiene.

En tal sentido, puede correlacionarse que, el empresario innovador tiene, como su paradigma, el desarrollo tecnológico, metabolizando sus experiencias diarias en la gestión de los residuos, lo que le permite más y mejores logros científicos, técnicos y económicos. Asimismo, resulta insoslayable señalar que la tecnología, aplicada al reciclado, da lugar a nuevas cadenas de valor, en virtud de la obtención de productos aplicables como insumos en distintas industrias.

No debe obviarse, que la sinergia deseable entre Estado y empresario resulta sustancial para proteger la gestión en el mercado interno y coadyuvar a su proyección internacional.

Con toda razón, afirma Aldo Ferrer, en su libro “El Empresario Argentino”( Ed. Capital Intelectual -2014- ) que: “ No hay empresarios sin Estado, ni desarrollo económico sin empresarios.” expresando más adelante “ El Estado tiene que contar con suficiente capacidad regulatoria para defender el interés público, el desarrollo nacional y la soberanía”, y, cabe agregar, tiene la misión y obligación de hacerlo.

Si descontamos que el Estado debe facilitar el “despegue” empresario, también debe facilitar el diálogo con sus Colectivos, y, en tal sentido, C.A.I.T.P.A. ha dado acabadas muestras de participación, con aportes sustanciales en las metodologías que, desde el Organismo Público se han elaborado, v.g. el manifiesto electrónico, cuya puesta en vigencia, llena una sentida necesidad de eficiencia en la operatoria de las empresas.

Finalmente, C.A.I.T.P.A. está transitando un ancho camino hacia un futuro que se entrevé promisorio y del que, el Estado y las empresas que confían sus residuos para ser tratados responsablemente, con ajuste a la normativa vigente, no deben estar ausentes con los aportes que impliquen un crecimiento que favorezca la calidad ambiental, objetivo, camino y meta de sus asociados.


Dr. OSVALDO MARIO SONZINI
Director de Relaciones Institucionales
Lomas de Zamora, Diciembre de 2014.